Soy autor, una voz y un narrador que utiliza diferentes medios para contar historias.


Una bendición arraigada

CANAIMA, VENEZUELA – Un grupo de cinco turistas de Estados Unidos y su guía estuvieron perdidos durante tres días en el parque nacional Canaima. Las autoridades locales lanzaron una operación de búsqueda y rescate, que resultó en el rescate de cuatro de los turistas. La operación se dió por terminada luego de tres días de búsqueda sin resultads del guía y la última miembro del grupo.

Su amiga Sarah, estudiante de 26 años, y el guía turístico Salvador, de 49 años, siguen desaparecidos hasta el día de hoy. El grupo afirma que Sarah fue asesinada a manos de los habitantes de un pueblo en el que vivieron una pesadilla durante tres noches antes de ser encontrados. Sin embargo, las autoridades locales no han podido confirmar la existencia de dicho pueblo.

Los cuatro supervivientes pasaron tres meses detenidos en juicios dentro de Venezuela antes de ser liberados por falta de pruebas contundentes y devueltos a su país. Luego de unos meses de llegar, los turistas nos contactaron y entrevistamos a cada uno de ellos con la esperanza de sacar a la luz su versión de la historia.

Esta es la historia contada por los sobrevivientes…

El grupo estaba formado por Miguel (27), Jean (26), Tom (27), Sarah (26) y Jayce (25). Habían reservado unas vacaciones de un mes para visitar distintos lugares de Venezuela: Los Roques, Margarita, Caracas, Mérida y Canaima.

Durante su viaje a Canaima, el guía turístico Salvador (47) había organizado una excursión a pie de cinco horas hacia la cascada “El Velo de la Novia”. No encontraron ningún problema durante el viaje y lograron disfrutar de las hermosas vistas. A la vuelta, el grupo notó que Salvador se encontraba inquieto, pidiéndoles que se detuvieran unos minutos minutos mientras él caminaba entre los arboles de un lado a otro revisando cuidadosamente los arboles y el camino. Como es de costumbre en Canaima, los guías turísticos conocen las rutas de memoria como herencia de sus padres y abuelos sin acceso a GPS.

El grupo recuerda pasar al menos una hora y treinta minutos perdidos hasta que las cinco horas se convirtieron en ocho. Al anochecer encontraron un camino de tierra que conducía a un pequeño pueblo llamado “Mukotón Cayilón” (traducido del idioma Pemón: Hijos del árbol deforme). Salvador sugirió refugiarse en el pueblo hasta el día siguiente ya que les resultaría más seguro que dormir en la interperie.

Hubiéramos preferido dormir desnudos en la jungla que en ese maldito pueblo. — Tom (27).

Hasta el día de hoy, el pueblo no ha sido encontrado en ningún mapa de Venezuela. Si tienes alguna información por favor envíanos una nota.

Según el grupo, el pueblo estaba formado por al menos diez “churuatas” diferentes (ver foto de churuata abajo). Los habitantes les dieron la bienvenida que, en retrospectiva, creen que fue demasiado amable recibiéndolos con una “extraña intensidad”. Salvador explicó la situación a uno de los locales que guió al grupo dentro del pueblo. Según él, eran bienvenidos a pasar la noche.

Churuata Venezolana

Los llevaron a una de las churuatas vacías y el grupo se acomodó en el interior. El lugar estaba vacío excepto por unas cuantas hamacas hechas a mano. Salvador se quedó afuera hablando con algunos de los locales en idioma Pemon.

Recuerdan haberse sentido extraños durante la noche. La describieron como pesada, más silenciosa de lo que ya se habían acostumbrado en Canaima.

Pintura colgada en una columna de la Churuata. Enviada por Jayce.

Durante la noche, los habitantes del pueblo los despertaron con cantos, tambores y bailes. El grupo, confuso, no tuvo muchas opciones mas que observar lo que ocurría y dejarse llevar. Segun ellos explican, no querían parecer groseros al rechazar sus invitaciones. Los llevaron fuera del centro del pueblo, conformado por un camino de tierra y un círculo de churuatas incluida la de ellos donde el grupo encontró un festín. Preguntaron por Salvador con el español limitado que manejaban, pero los habitantes del pueblo seguian sin hacerles caso. Miraron a su alrededor con la esperanza de encontrar algún rastro de él sin resultados.

Durante la fiesta tomaron turnos para tratar de contactar a alguien del resort del que partieron, pero al agotar todas las opciones se rindieron y se unieron a las actividades con los locales mientras esperaban a que Salvador apareciera.

Luego de algunas horas, los locales comenzaron a moverse del sitio, adentrándose a una zona que describieron como «Densa con árboles, pesada y más oscura que el resto del pueblo». Caminaron por varios minutos hasta llegar a una zona más abierta con una hoguera en el centro y al lado de un árbol que encontraron muy extraño. Todos lo describieron de la misma manera, parecía una mujer. Poco después se dieron cuenta que la mayoría de los árboles tenían formas similares y, con la luz del fuego parecía que algunas de sus sombras bailaban con la música.

Junto al fuego vieron a una mujer de más o menos su edad cubierta de barro y tierra. Estaba tirada en el suelo envuelta con grandes ramas y hojas que parecían sobresalir de su piel como protuberancias.

Me sentía en un viaje. La situación era surreal — Miguel

Foto de la mujer junto a la fogata. Enviada por Miguel.

Sus anfitriones les ofrecieron una sopa espesa de color marrón para comer. Los cuatro recuerdan el sabor como a tierra mezclada con sabor a carne casi cruda. Asqueados, apenas pudieron terminar de cenar cuando los locales volvieron su atención hacia Sarah rodeándola y regalándole collares hechos con ramas mientras le pintaban símbolos en los brazos, las piernas y la cara. Los cinco estaban confundidos, pero se sentían demasiado asustados como para hacer algo al respecto. Algunos sólo se dedicaron a rezar. Para cuando todos se calmaron y empezaron a regresar a las churuatas, la mujer tirada en la tierra no aparecía por ninguna parte.

Está enferma

En el segundo día, el grupo se despertó con letargia, cansados y con la piel seca, especialmente Sarah cuya piel estaba tan áspera como el cartón. En varia partes de su cuerpo aparecían nódulos que sangraban una sustancia clara, espesa y amarillenta. Jayce y Miguel la llevaron con la gente del pueblo buscando ayuda con un hombre y una señora de la tercera edad que les sonrieron. Ambos se llevaron a Sarah a otra churuata sin decir una palabra mientras otros dos hombres impedían que Jayce y Miguel la siguieran.

Dejamos que se la llevaran en contra de nuestra voluntad. Sinceramente, no sabíamos qué más hacer. Ella estaba sufriendo y nosotros estábamos en pánico — Jayce

Discutimos nuestras opciones, que eran todas horribles. Nos sentíamos acorralados y sin esperanzas hasta que Salvador apareció milagrosamente — Miguel

Salvador apareció casi al medio día con buenas noticias. Encontró el camino de vuelta al campamento. Inmediatamente después, le hablaron de Sarah y él fué a preguntar cómo estaba y qué le estaban haciendo. 

Después de verla, nos dijo que al cambio en su piel le llamaban ‘bendición’ y que era parte de una desintoxicación natural, nos dijo que no había nada de qué preocuparse. Dijo que ya la estaban tratando con pomadas y aceites especiales. Pero no nos lo creímos mucho. Estábamos muy preocupados y todos deseábamos haber hecho algo al respecto entonces. — Tom

Durante la noche, Miguel y Tom se escabulleron de la churuata para ver a Sarah por sí mismos. Miraron escondidos, evitando a los hombres que cuidaban la churuata. Vieron a Sarah desnuda, cubierta de tierra e iluminada por la luz de unas pocas velas. Afirman que de sus brazos salían pequeñas ramas y hojas.

Parecía un monstruo. Tenía protuberancias que le deformaban la cara, no podíamos creer que fuera ella — Miguel

Los dos volvieron a la cabaña para avisar a los demás. Salvador, sin embargo, reaccionó molesto, diciéndoles que agradecieran la hospitalidad del pueblo ya que tendrían que pasar otra noche allí debido al clima. A pesar de su regaño, el grupo planeó partir al día siguiente sin Salvador.

Escapando del pueblo

A la mañana siguiente se despertaron con la gente del pueblo celebrando como el día anterior y con Salvador ausente de nuevo. Llevaban los mismos trajes y estaban preparando el lugar para otra celebración.

Los turistas se dividieron en dos grupos, uno para recoger sus cosas esenciales y los otros para buscar a Sarah quien ya no estaba en la churuata de la noche anterior. Luego de buscarla en los alrededores se dieron cuenta de que el resto del pueblo no estaba por ninguna parte. Sólo llegaron a escuchar ruidos procedentes del lugar donde se había cantado y bailado la noche que llegaron.

Toda la gente del pueblo celebraba igual, bailaban alrededor de alguien en el centro al lado de una fogata. Cuando el grupo se acercó, se dieron cuenta de que la mujer esta vez era Sarah. Su cuerpo estaba cubierto de barro con ramas protuberancia de todas sus extremidades.

Quiero olvidarme de todo. No le decimos a su familia lo que vimos porque probablemente no nos creerían y además, ¿en qué les ayudaría saber eso? — Miguel

Ambos quedaron paralizados, Jayce incluso vomitó al ver a Sarah. Sólo reaccionaron cuando todos los que estaban alrededor de la hoguera dejaron de bailar. Los locales empezaron a correr y gritar en su dirección. Jayce y Miguel gritaron el nombre de Sarah pero, por desgracia, no respondía. En el apuro del momento Tom sólo fue capaz de tomar una foto de ella.

Última foto conocida de Sarah. Enviada por Jayce.

¡Está muerta! Está muerta! Oí gritar a Miguel como nunca le había oído antes. — Jean

Corrieron a reunirse con sus amigos en la entrada, dejando atrás a Sarah, corriendo hasta no poder más. Afortunadamente, los locales no aparecían por ninguna parte. Decidieron entonces ir mas lento hasta que la noche no los dejó seguir andando. Decidieron dormir escondidos bajo los árboles, pero después de lo que habia pasado no pudieron. Al amanecer caminaron tratando de encontrarle sentido a los árboles y a las brújulas que tenían. Aunque no tenían un camino seguro, sabían muy bien a qué dirección no debían ir. 

Nos dirigimos lo más lejos del Sur-Oeste que pudimos. — Tom

Al medio día fueron encontrados por las autoridades locales.

Luego de interrogar a los turistas visiblemente alarmados, las autoridades locales iniciaron una investigación para buscar el pueblo, a Salvador y el cuerpo de Sarah. Llegaron incluso a sospechar que el grupo de supervivientes era el responsable de su desaparición. Sin embargo, debido a la falta de pruebas, los dejaron en libertad y cada uno regresó a su vida en Estados Unidos.

Nada ha vuelto a ser lo mismo, aún puedo ver aquellos árboles y a Sarah convertida en uno, sus piernas parecían contorsionadas de las formas más dolorosas. — Miguel

El grupo culpa ahora a Salvador de su suerte y está llevando a cabo una campaña de donaciones para buscar y encontrar los restos de Sarah y dar a su familia la paz que se merece.

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